Las vacaciones más discretas de la Familia Real

Posted by Administrador | General | Lunes 14 Septiembre 2009 5:40

Ha sido, tal y como se había planificado, un verano corto y austero para la Familia Real española, el más breve que se recuerda tras los muchos años de estancia en la isla de Mallorca para pasar las vacaciones veraniegas.

El patrón, que es como se refieren coloquialmente el Príncipe y las Infantas a su padre, el Rey, dio instrucciones precisas a sus hijos para que en este año de grave crisis económica, en el que muchas familias españolas han acortado o suprimido sus vacaciones, nadie se dedicara a hacer ostentación o alarde de algún tipo de derroche.

Y como el mejor modo de demostrar ese espíritu austero era predicar con el ejemplo, el propio Rey ha renunciado a sus habituales excursiones marítimas con el yate ‘Fortuna’, un prototipo de 18 millones de euros que le fue regalado a la Familia Real por un grupo de empresarios mallorquines y catalanes. Según fuentes de la Casa del Rey, el ‘Fortuna’ sólo ha salido de su atraque de Porto Pí una vez en este mes de agosto, algo insólito respecto a otros veranos en que la silueta del potente yate navegando por aguas de las islas Baleares era una imagen usual.

Antes del inicio de las vacaciones, muchas voces críticas se alzaron en diversos medios de comunicación para recordar lo que costaba llenar el depósito del yate real para poder salir un día a navegar: unos 26.000 euros. Una cifra muy alta para un país que exprime sus arcas públicas y trata de sacar de donde no hay subsidios para los parados de larga duración.

Amenaza terrorista
Cuando están a punto de terminar estas extrañas y anómalas vacaciones, se puede afirmar con rotundidad que no ha habido ningún signo de ostentación por parte de algún miembro de la Familia Real. Han sido unos días de ocio de marcado acento familiar, en los que tampoco ha existido la intención de ocultarse a los ojos de la opinión pública.

Ellos, los Reyes, los Príncipes de Asturias y las Infantas Elena y Cristina, junto con sus familias, se han comportado con naturalidad, han desarrollado actividades normales como ir a la playa, dar un paseo o ir de compras aprovechando las últimas oportunidades de las rebajas de verano y no precisamente en las exclusivas tiendas de Puerto Portals, sino en la zona comercial y más popular de Palma de Mallorca.

Es cierto que el otro componente que ha hecho este año diferente a tantos otros ha sido la actuación de ETA al matar a dos guardias civiles en la localidad de Palmanova y al hacer estallar media docena de bombas en puntos estratégicos de la capital mallorquina.

El asesinato de los dos miembros de la Benemérita, uno de ellos de familia residente en Mallorca,marcó un punto de inflexión al principio de las vacaciones de agosto. La presencia de los Príncipes de Asturias y las Infantas en los funerales de los dos miembros de la seguridad del Estado junto con las rotundas palabras de Don Juan Carlos al llegar a la isla, afirmando que unos asesinos no iban a alterar su vida, centraban el foco en un tema tan importante como es la seguridad y dejaba un poco al margen el asunto de la austeridad en el gasto.

Fotos ciudadanas
Conscientes de la repercusión que podía causar en el turismo extranjero los atentados en suelo mallorquín, la Familia Real se puso inmediatamente las pilas para contribuir a disipar temores y dar una imagen de normalidad frente a la idea de muchos operadores foráneos de que los visitantes se iban a encontrar al llegar a las islas con una situación de riesgo e inseguridad.

Para paliar esa amenaza, Don Felipe y Doña Letizia se fueron con sus hijas, las Infantas Leonor y Sofía, en una tórrida mañana de verano, al Parc de la Mar, un espacio de ocio bajo la imponente mole de la catedral gótica de Palma y del Palacio de la Almudaina. Y por aquello de que una imagen vale más que mil palabras, la fotografía del heredero de la Corona y su familia fue la mejor garantía para los turistas extranjeros de que podían venir a Palma como cada año.

Además, la presencia de Don Felipe y Don Juan Carlos en la regata Copa del Rey también era un signo de normalidad frente a la idea de posibles riesgos. Una actividad que se complementó con un paseo de la Reina Sofía y sus hijas por los soportales de Jaime III, donde se concentran gran parte de las tiendas de moda en pleno remate de saldos veraniegos. La casualidad hizo que Doña Sofía y las Infantas Elena y Cristina se cruzaran por puro azar con Montse Lezaun, madre de uno de los dos guardias civiles asesinados por ETA, momento en que la Reina le expresó su apoyo con palabras de consuelo que fueron agradecidas por la dolorida pero entera madre de la víctima.

Otro gesto significativo por parte de Doña Sofía fue llevar a tres de sus nietos al delfinario de Palmanova, ubicado a escasos metros del lugar donde murieron los dos guardias civiles.

Washington
También desde el punto de vista familiar, éste ha sido un verano especial en el que los Duques de Palma han apurado sus últimos días de estancia en España antes de emprender viaje a Washington, donde van a residir durante los próximos años. La Infanta Cristina, su marido, Iñaki Urdangarín y sus cuatro hijos, Juan, Pablo, Miguel e Irene, se encuentran ya en la capital estadounidense, dispuestos a emprender una nueva etapa de sus vidas que tiene también, como resultado, un gran cambio en la existencia cotidiana de sus hijos.

La familia Urdangarín-Borbón ha procurado que la mudanza no influya negativamente en sus hijos más de lo normal, por lo que han buscado que el colegio donde van a proseguir sus estudios sea un Liceo Francés, con el mismo plan de estudios que al que acudían en Barcelona.

La Infanta también va a continuar con su trabajo en el área de cooperación de La Caixa, aunque va a volcar sus esfuerzos en un campo como la campaña global para la vacunación infantil, GAVI, en la que la entidad de ahorro catalana ha puesto varios millones de euros.

Aunque seguro que la Reina va a ver a su hija y a sus nietos de vez en cuando, hay que suponer que ese alejamiento de parte de la familia ha puesto un punto de cierta tristeza en el resto de sus miembros. Quizá a eso se deba que se haya visto a Doña Sofía más pendiente que nunca de sus nietos, a los que ha ido a ver a la Escuela de Vela de Calanova mientras se preparaban para navegar y continuar así la tradición marinera de la familia.

Despedida en La Almudaina
Todos los años, cuando la Familia Real pone fin a su estancia veraniega en Marivent, ofrece una cena de despedida en el Palacio de la Almudaina a las autoridades de las Islas Baleares. La cena, que tendrá lugar esta noche, con asistencia de los Reyes y los Príncipes de Asturias, servirá como siempre para agradecer las atenciones que reciben de todos los responsables del archipiélago durante el estío.

Y también para reafirmar su compromiso de volver a la isla de Mallorca, un lugar ya indisolublemente unido a las vacaciones de la Familia Real, que este año ha tenido una estancia más discreta y austera que en veranos precedentes.

fuente/ecodiario.eleconomista.es/

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